Los bancos y el botín
¿Ha mentido la banca sobre sus deudas? Podemos echarnos a temblar. Según manifestó días atrás el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, la banca podría haber ocultado el 50% del importe de SUS deudas, impidiendo una limpieza completa del sistema financiero, que permitiría salir de la crisis.
Después de haber tapados los agujeros de los bancos con dinero de los ciudadanos -y por tanto, habiendo sido restado dicho dinero de servicios de interés público- es posible que los bancos hayan mentido a los gobiernos sobre el alcance real de su deuda.
Porque la realidad es que los ciudadanos de en medio, los de siempre, estamos pagando los excesos de ingeniería financiera de -digámoslo finamente- una cuadrilla de intensa creatividad especulativa. Recientemente, un grupo de clientes del Grupo Santander afectados por la estafa piramidal de Madoff a través de Optimal, su filial especializada en inversiones alternativas, presentaron una demanda en la que acusan al banco de conocer desde 2002 los riesgos que comportaban las inversiones en su fondo. Según el escrito del despacho que defiende a los afectados, Labaton Sucharow, Santander y Optimal incumplieron su obligación de analizar los fondos en los que invertía al no tomar medidas para proteger a sus clientes de los posibles riesgos, pese a las abundantes comisiones que les cobraban por esa labor.
Riesgos que habían quedado plasmados en dos informes internos elaborados por la abogada de Optimal Karine Courvoisier, en los que alertaba, entre otras cosas, de los peligros que suponía el hecho de que Madoff fuera el encargado de custodiar sus propias inversiones, un aspecto que fue determinante para mantener oculta una de las mayores estafas de la historia.
¿Por qué no baja el precio de la vivienda si, de acuerdo a la ley de oferta y demanda, al haber una enorme cantidad de pisos sin vender deberían bajar de precio? Pues porque entonces también bajarían el valor de los activos bancarios, ya que son los bancos quienes acumulan, a través de impagados de constructoras e hipotecas ejecutadas, el mayor número de viviendas.
Que una entidad privada, como el BBVA decida pagar más de 8.000 euros diarios a Goirigolzarri POR NO TRABAJAR, es asunto de sus accionistas y de sus sufridos clientes (si quieren seguir siéndolo). Pero que sean los bancos los mayores beneficiarios de ayudas públicas de los Gobiernos para rescatarles, mientras miles de familias viven auténticos dramas diarios, es la mayor vergüenza de un sistema en el que queda claro quién gobierna: la CODICIA, con su peor cara.


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Acerca del porqué de la deuda a la que nos atan los gobiernos, encontré este interesante texto en la Vanguardia,del profesor García Montalvo:
Las estafas piramidales existen desde hace tiempo y, teniendo en cuenta la naturaleza humana, siempre existirán. Las hay poco sofisticadas como los centenares de empresas piramidales que operan en Colombia, algunas con nombres tan evidentes como Proyecciones DRFE (Dinero Rápido, Fácil y en Efectivo). Otras son más sofisticadas como el entramado montado por Madoff y tienen nombres más sugerentes (Bernard Madoff Investment Securities LLC). Una explicación intenta racionalizar la sorprendente rentabilidad del mecanismo: sellos que se revalorizan (Ponzi o Afinsa), estrategias de inversión infalibles y secretas (Madoff), etcétera. Pero todas funcionan a partir del mismo mecanismo: se abonan altos intereses a los clientes actuales con el dinero que aportan los nuevos clientes. Por tanto, para que el esquema funcione es necesario que haya un número creciente de participantes.
El funcionamiento de las burbujas es similar. Sólo pueden mantenerse si cada vez hay más participantes. Inversores muy optimistas hicieron subir enormemente el valor bursátil de las empresas tecnológicas. Cuando pinchó la Burbuja 1.0, la puntocom, los bancos centrales intentaron evitar su impacto bajando los tipos de intervención a niveles mínimos. Los tipos de interés reales negativos llevaron a empresas y familias a una espiral insostenible de endeudamiento creando una burbuja inmobiliaria de grandes dimensiones. La base se iba ampliando: si en la burbuja tecnológica habían pocos participantes, en la inmobiliaria la base era mucho mayor. Cuando no hubo suficientes nuevos compradores de vivienda, la burbuja se desplomó como un castillo de naipes.
Para evitar los efectos más negativos del pinchazo de la Burbuja 2.0 los bancos centrales volvieron a la carga con tipos de interés muy bajos, complementados por una ampliación todavía mayor de los participantes en el juego. La Burbuja 3.0 es la de la deuda pública y aquí, como contribuyentes, ya participamos todos los ciudadanos, queramos o no. El sector público utiliza su capacidad impositiva futura y su buen rating para endeudarse exponencialmente y ganar tiempo. De esta forma parece pensar en facilitar el desapalancamiento menos traumático de familias y empresas. El supuesto implícito es que los estados ya se desapalancarán cuando la economía se recupere.
La enorme demanda de deuda soberana y los bajos tipos actuales parece que producen en los gobiernos la misma miopía que afectó a las familias cuando se endeudaron enormemente para comprar viviendas pensando que el 1% de interés se mantendría indefinidamente. Pero la expansión cuantitativa tiene sus días contados, y muchos hedge funds ya apuestan por una subida importante de la rentabilidad de los bonos. En ese momento la carga de la deuda pública será un grave problema (estilo japonés) si todavía no se ha producido una recuperación robusta. Recemos para que la mejora económica llegue pronto pues, de lo contrario, ampliar los participantes en una nueva huida hacia delante será muy difícil… a no ser que podamos convencer a millones de extraterrestres de que compren casas y bonos terrícolas.
José García Montalvo. Catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra.